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El venado y el tigrillo fueron muy apreciados por sus pieles entre
los antiguos mayas. Curaban sus pieles con cal y cortezas de
árboles de la región y las usaban para cubrirse, como esteras, para
fabricar códices, sandalias o simplemente como decoración.
Ya en tiempos coloniales, además de la piel de venado, se curtieron
las pieles del ganado vacuno y lanar que trajeron los españoles.
Para hacerlo, usaron cal y la corteza del chucum. Con pieles más
suaves y teñidas se hicieron zapatos, alpargatas, botas y bolsas.
También se fabricaron monturas, chaparreras y equipo de caballería. En la actualidad existen diversos especialistas en la rama de la talabartería: Los
alpargateros. Son herederos de un oficio tradicional, pues la
alpargata se usa desde tiempos coloniales. Aunque es el principal
producto que hacen, también elaboran fundas de machete, guantes para
acomodar las pencas de henequén en las desfibradoras, botas mineras,
huaraches. Las
técnicas son tradicionales. Se basan en el uso de herramientas
sencillas como cuchillos, martillos, bruñidores, agujas, desarmadores,
brocas, lesnas, pinzas, máquinas de coser. Todas
las alpargatas se hacen en pieles de distintos colores: negras,
blancas, rojas, azules. Pueden ser sencillas o llevar un bordado
hecho con hilo de algodón o con listón de plástico mate o metálico. Además de fabricarlas en piel, las elaboran también en plástico que imita la piel o en charol. Actualmente
se fabrican todo tipo de zapatos: de mujer, de hombres, de niños.
Se producen todo tipo de calidades, desde el zapato de primera hasta el
zapato corriente. Se usa piel y también plástico. Otro tipo
de producción es el que consiste de bolsas, monederos, cinturones,
mochilas, maletas, tanto de piel como de plástico y otros productos
semejantes que están orientados a consumidores urbanos. Una persona ha comentado en este artículo. 1. informacionsandra, No Registradoinformacioin {emailcloak=off} |