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La princesa Lol Há, hija única
y amada del gran Nachi Cocom, señor de Sotuta, estaba
prometida, desde la cuna, para casarse con otro gran señor de
un cacicazgo vecino.
Era Lol Há como una hermosa
cervatilla, espigada y esbelta, con unos ojos negros inmensos,
orlados por sedosas y largas pestañas.
Su boca, roja y fresca como la granada,
sonreía siempre y de su suave garganta brotaban trinos como
los del zanzontle, lo cual encantaba a su padre y alegraba la vida de
sus súbditos.
Pero quiso el destino que aquella
hermosa vestal conociera al paladín de las huestes guerreras
de su padre, el joven Balam Chac, cuya certeza lanza había
atravesado el corazón de cientos de enemigos del señor
de Sotuta, por lo que éste le había honrado en
múltiples ocasiones y su gallarda figura era querida y
respetada por sus guerreros, quienes veían en él a un
verdadero líder, que moriría primero cien veces, antes
de abandonarlos a su suerte en el campo de batalla.
Así era Balam Chac, del que la
princesa Lol Há se enamoró perdidamente, siendo su amor
correspondido en la misma medida por el valiente guerrero.
Los dos sabían que Nachí
Cocom jamás faltaría a su palabra y nunca permitiría
aquella unión, por lo que decidieron fugarse.
Y así, una noche sin luna,
acompañados tan sólo por el ulular agorero del Xoch' y
el granizo grotesco del pájaro Xpujuy, se alejaron por
senderos desconocidos de la selva que los conduciría, según
los corazones henchidos de amor de los enamorados, hacia la dicha y
la felicidad.
Pero en la oscuridad, ojos malignos los
acechaban y lenguaas respilescas denunciaron al cacique la furtiva
huida de los jóvenes amantes. Y aquel hijo del Mayab, para
quien el honor y el orgullo estaban por encima de cualquier otro
sentimiento, aunque su corazón sangrara, orderó que
fueran perseguidos, apresados y traídos a su presencia.
Sólo había una persona en
todo el cacicazgo que comprendía y apoyaba la desicińo de la
joven pareja. Ella era Nóh Xunáan, nodriza y aya de la
princesa, quien poseía poderes sobrenaturales, los cuales
empleaba siempre para hacer el bien a sus semejantes.
Enterada por la propia doncella de lo
que se proponía llevar a cabo, les dio su aprobación,
aunque, sin decírselos, decidió seguirlos convertida en
luciérnaga.
Al ver aproximarse a los esbirros,
recobró su forma humana y aconsejó a los jóvenes
quienes la miraban sorprendidos por su inesperada presencia, se
refuriaran en una gruta cercana, en cuyo interior corrían las
frescas y cristalinas aguas de un cenote.
Aquellos enviados del rey, que eran
excelentes rastreadores por su práctica constante en la caza
de animales salvajes, descubrieron las huellas que los condujeron a
aquel refugio.
Noh Xunáan, al ver que el
peligro era inminente, se adentró en la gruta y, ya en
presencia de la pareja, pronunció un conjuro.
Se arremolinaron las aguas; el manto
siempre tranquilo subió hasta inundarlo todo..., luego, tan
solo el murmullo del líquido que volvía a su lecho, y,
en aquel sitio mágico, refugio obligado de su amor, surgió
de pronto un bello grupo escultórico.
Ella, con la luenga cabellera cubriendo
el torso desnudo, emergiendo de las aguas con los brazos levantados,
en actitud de ansiosa espera.
ẂÉl, el cual dios descendente,
con los pétreos miembros extendidos, pretendiendo en vano
llegar a su amada.
Y cuenta la leyenda que cuando aquellas
piedras lleguen a juntarse, Lol Há y Balam Chac serán
libres para disfrutar de su amor plenamente, con la bendición
de los dioses del Mayab. Fuente: Profra. Effy Luz Vázquez López Una persona ha comentado en este artículo. 1. PUES MI NOMBRE ES LOLLOL MARIA GALVÁN SÁMANO., No RegistradoPues estoy de acuerdo con el artículo, aunque yo mellamo Lol, me gustó mucho la historia, porque se vé que es real, sin embargo, también es regional, y me gusta. {emailcloak=off} |