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En esto de la adivinación, entra
en parte la sabiduría adquirida y en parte lo que es un don
natural. Se cuenta entre las tradiciones mayas la de una famosa
adivina, la XNUCI MANI, osea, “LA VIEJA DE MANI”, quien se dice
existió en esa población al sur de Yucatán,
capital de la tribu de Tutul Xiu, muchos años antes de la
conquista española, y la que predijo numerosos
acontencimientos relativos a la vida de los mayas.
La Xnuci Maní era, entonces, “la
que sabía”, porque poseía el don de leer en la
naturaleza lo que había de venir, y porque de alguna manera
misteriosa el destino le revelaba sus designios.
La vieja de maní predijo la
conquista y la llamada Guerra de Castas. Algunas de sus profecías
se han cumplido y otras todavía no. Cuando empezaba a
anochecer, sentada bajo una gran ceiba a la puerta de su choza, la
Xnuci Maní desgranaba sus vaticinios.
“Hace muchos años, dijo una
vez, pero tantos que el indio ha perdido la cuenta, las aguas
anegaron de tal modo estas tierras, que murieron sus gentes y sus
animales, pero sus semillas sobrevivieron entre las aguas y fue así
como pudo volver a surgir todo”.
“Ahora esperemos lo que no será
agua, sino precisamente lo contrario del agua, y que también
mata. Sabed que día llegará en que habrán de
secarse todas las cosas que producen agua, así las dulces como
las amargas; así las aguas que no corren, así las aguas
claras como las turbias. Las nubes se secarán arriba, y abajo
los cenotes y las sartenejas. Entonces se sentirá una sed que
abrasará las entrañas haciendo que la gente muera como
entre brasas vivas”.
“Pero habrá un gran depósito
que no habrá de secarse. Será el único y ese es
el cenote Xcabchén de Maní, y aquél que
quisiera de esa única agua que habrá de quedar tendrá
que acudir por ella, de cerca o de muy lejos que esté. Pero
para obtener el agua tendrá que traer un niño para
alimentar con su carne a la Serpiente Sagrada que cuida el cenote. A
cambio de esta ofrenda podrá coger el agua, pero sólo
en la cantidad que quepa en la cáscara de cocoyol”.
La dantesca visión de la Vieja
de Maní no se ha cumplido, pero sus circunstancias de sequía fueron - “lo contrario del agua”; las gentes morirán
“como entre brasas vivas” - se encuentran en las posibilidades
del holocausto atómico. ¿Llegará el terrible día
en el que la gente prefiera sacrificar a sus hijos, antes que
dejarlos sufrir y perecer por el calor y la sed?
fuente: Oswaldo Baqueriro López Nadie ha comentado en este artículo. |